Pequeña clase de hardware informático. Otra guía más, para el que no sabe nada de nada.
Las hay a miles y esta es una más, aunque intenta ser atemporal (excepción hecha del salto a 64bits), para que no quede desfasada de aquí a 3 meses. El objetivo es que, leyendo este artículo, un profano en la materia sepa qué significan esas cosas de la hoja de características del ordenador que intentan venderle. Obviamente, en este artículo no se hace ningún estudio de mercado. Y cuando se me ocurra cómo acceder a este artículo sin ordenador….. me encargaré de ello.
Para el lector avanzado, sólo trato de convertir algo de curro como “pringao HOWTO”, en visitas al blog, que viene a subirme bastante más la moral que tratar directamente con todos los ordenadores de “la familia”. Así, de paso, repito algo que ya existe, pero sin poner a parir a nadie, hablar de política, economía, corazón, o cualquier otro tema para el que todos tenemos una fuente preferida.
Primera cuestión:
El precio.
Fundamental: no vas a poder comprarte un ordenador que te dure para toda la vida. De hecho, todos los dependientes de las tiendas se te reirán en la cara, de manera más o menos disimulada. Si quieres saber más de esto pásate por la wikipedia y busca acerca de la ley de Moore. Últimamente parece que se suaviza un poco, pero a efectos, todavía sirve para el siguiente ordenador (2008).
De la pasta desembolsada depende que tu cacharro haga funcionar “las cosas” durante los próximos meses (si te engañan en la tienda) o, siendo muuuuuuy optimistas (y con alguna ampliación posterior), durante los próximos 10 años. Pero que muuuuuuy optimistas. Y aun así, a partir de los 6 años estarás deseando cambiarlo.
Con lo que…. me gasto 300€ ahora, y 300 el año que viene… y 300 … etc.
O me gasto 2000€ ahora… y aguanto seis años…
Todo depende. Ambas opciones son válidas, siempre que se escojan los componentes adecuados (que trataremos a continuación y por separado). En base a esto, dado que yo no dispongo habitualmente de 2000€, suelo buscar SIEMPRE la AMPLIABILIDAD (si es que dicho palabro existe) de todo lo que me compro.
Segunda cuestión:
Sobremesa o portatil.
Actualmente (2008) los portátiles han bajado mucho de precio. Ya no cuestan el doble que los de sobremesa (a igualdad de potencia de cálculo), pero la movilidad sigue teniendo un precio. Hasta aquí bien, si quieres moverlo lo pagas.
Pero aun hay una pega más: los portátiles no se pueden ampliar tanto como uno de sobremesa, aunque memoria y disco sí, no todos pueden sustituir la tarjeta gráfica (aunque muchas veces este componente no nos interese en un portatil). Ni que decir tiene, que el microprocesador es casi como el portatil en sí, con lo que deberemos basarnos en la potencia de dicho componente, mayormente. Pero además, los portátiles no los venden a piezas, por lo que cada fabricante lo monta y saca sus ofertas, complicando la elección del aparato con los intereses del mercado (algo me dice que no suelen estar del lado del cliente).
A partir de aquí supondremos que el lector no sabe lo que son bps, GHz, bits y demás…
Microprocesador, memoria (RAM), disco duro, tarjeta gráfica y placa base.
Comencemos con la pequeña clase técnica.
Del MICROPROCESADOR depende que nuestro ordenador “piense” más o menos rápido. Hay varios factores a tener en cuenta, que se pueden resumir en dos: lo rápido que entran y salen los datos en él (mas o menos, la frecuencia de reloj a la que opera, expresada en Gigahercios, GHz) y lo grandes que son esos datos (ancho de banda por asi decirlo; incluimos aquí dobles nucleos, 64bits y demás tecnologías).
A modo de resumen: la frecuencia de reloj no lo es todo. Ojo con los Pentium Celeron y AMD Sempron, que por decirlo llanamente, son procesadores viejos acelerados con las nuevas tecnologías, que cogen “muchos datos” (te los venden dada su alta frecuencia de reloj) pero dichos datos son “muy pequeños”. Yo huyo de ellos, salvo que sea necesario en el presupuesto de un ordenador de sobremesa. Y siempre pensando que tendremos que sustituirlo en un futuro más o menos cercano.
Profundizando un poco, actualmente, pocas aplicaciones o sistemas operativos aprovechan los procesadores de varios nucleos o de 64bits. Pero es de esperar que lo hagan en un futuro cercano, con lo que pensando en la ampliabilidad de nuestro sistema, cuanto más caro sea el microprocesador que nos podemos permitir, mejor será.
Si echamos un ojo a las listas de precios de los componentes por separado veremos que forman una curva exponencial….
qué significa esto….. Pues que tenemos micros desde los 40-50€ hasta los 600€. Yo no me encuentro en situación de comprarme un micro de 600 y que dentro de un año cueste 200. Pero si acepto que comprandome uno de 200, dentro de un año valdrá 150€. Los modelos muy nuevos salen a precios altos, hasta que la demanda los coloca al alcance de la mayoría, abaratando los costes de fabricación. Es importante saber que, o se puede poner un micropocesador concreto, o no se puede, y esto depende de la placa base. Si posteriormente queremos cambiarlo por uno mejor, tendremos que elegir la placa adecuada. Esto sirve, en general, para todos los componentes. En un portatil suele ser imposible cambiar el microprocesador.
Existen dos fabricantes principales: Intel y AMD.
La memoria RAM, a groso modo, y siguiendo con patadas electrónicas… es la cantidad de datos con los que el ordenador es capaz de operar a la vez.
Explico: Si multiplicamos 1111 por 22 según el método tradicional, realizamos una serie de cuentas intermedias en un papel o, mentalmente si tenemos un poco de soltura matemática. Si suponemos que hacemos las cuenta mentalmente y siguiendo el método tradicional, tenemos que recordar los valores 2222 y 22220, para posteriormente sumarlos y acabar con el valor deseado 24442. Mentalmente, nosotros podemos olvidarnos… equivocarnos, tener que repetirlo…. Pero el ordenador no. No fallará y lo hará siempre muy rápido, siempre que no se le acabe la RAM. Para realizar la cuenta anterior, necesitaríamos unos 9 bytes de RAM (si suponemos cifra=byte y blablabla)…..un valor cientos de millones de veces más bajo de lo que suelen llevar ya los ordenadores actuales.
Ahora mismo (2008) se me hace necesario introducir un comentario sobre el sistema operativo. Más adelante lo describimos mejor, pero actualmente, los sistemas operativos de 32bits (todos, salvo que sepas que el tuyo es de 64bits) no pueden manejar más de 4 Gigabytes de RAM (aproximando a nuestra cuenta: 4.000.000.000 cifras; y nunca podrán con la arquitectura actual). No alarmarse, cuando sea necesario se formatea todo, se instala uno de 64bits y a correr. De todas formas, 4Gb resulta un valor muy cómodo para imponer en la mínima ampliabilidad exigida en nuestro ordenador. Cuando hable de la placa base se ampliará este punto.
Ahora mismo (2008) yo no compraría nada con menos de 1 Gb de RAM y procuraría los 3. Pese a todo, la RAM está barata y siempre ha llevado esa tendencia…
También es importante que dicha memoria trabaje rápido, porque si el microprocesador pierde tiempo “buscando el trozo de papel en el que ha apuntado el 2222″ pues vamos apañaos….
En cuanto a la velocidad de la RAM, no es necesario que vaya a la misma velocidad que el microprocesador, no sólo porque no existen en el mercado (habitual) sino porque el microprocesador no siempre necesita escribir en RAM. Pese a todo, un valor 3 veces menor ya esta bien (observando el mercado) pero siempre será mejor cuanto más rápida. Ya no sería recomendable comprar nada que vaya a menos de 667 MHz (667 millones de ciclos por segundo; siguiendo con el ejemplo (falso pero muy ilustrativo) de cifra=byte: byte = 8 bits = 8 ciclos).
EL DISCO DURO. Cuando apagamos el ordenador, queremos que el trabajo que hemos estado haciendo, permanezca en él. Para ello, metemos nuestros documentos escritos en un archivador, dividido en carpetas. Sí, piensa en el mueble de metal de la oficina con cajones sobre railes. Pero dicho mueble es algo más grande que tu movil, el folio es un material ferromagnético, y la tinta, carga electromagnética en dicho material. Dado que los discos internos aun no son memorias flash, dejamos aparte el funcionamiento de estas. El tamaño de tu disco duro no influye para nada* en la velocidad, el rendimiento o la potencia de tu ordenador. Es exactamente equivalente al tamaño del armario metalico mencionado. Respecto al asterisco *, dos cosas: 1.- Windows, si se queda sin RAM, la emula con el disco duro. Es lento, pero ganas algo mas de tiempo que si tuviera que esperar a ir haciendo cálculos. Con lo que, si no tienes espacio libre, en vez de pasar del tema, windows se queja. y 2.- Si te quedas sin espacio, Windows, en vez de trabajar, prefiere gastar tiempo y recursos en recordarte que tienes poco espacio, lo que sumado al punto 1, saca de quicio al usuario.
Es un componente ampliable, y se pueden tener varios.
Obviamente cuanto más rápido sea, mejor, porque el sistema operativo y los programas (las ordenes del jefe, escritas en papel, para que no se olviden) se encuentran en él.
LA TARJETA GRÁFICA. Si no vamos a querer jugar, ni editar video, lo mejor es prescindir de ella y comprar una placa base que ya la traiga instalada. No ahorramos una pasta. La tarjeta gráfica es un conjunto de chips especializados en transformar coordenadas matemáticas en preciosos mundos virtuales a tiempo real. Su misión es dibujar en la pantalla mientras el microprocesador hace otras cosas, como por ejemplo modificar dichas coordenadas matemáticas.
Si me enrollo un poco más… Cuando tu estás sentado en la habitación, si quieres mirar a la derecha, giras la cabeza y ya está. Cuando estás en un “mundo virtual” si suponemos que mover el ratón equivale a girar la cabeza, el monitor te presenta lo que tienes a tu derecha. Pero lo que has visto pasar por el monitor es TODO el mundo (a groso modo) girando a la izquierda. Es como si para mirar a la derecha, en vez girar la cabeza, contratáramos a unos cuantos camiones que giraran la casa. Baste este símil, matemáticamente incorrecto (no vamos a hablar de sistemas de coordenadas), para ilustrar la potencia de cálculo de la que estamos hablando, y lo aliviado que se siente el microprocesador al delegar este trabajo.
Para saber qué tarjeta gráfica comprarse suele ser necesario seguir el mercado. La decisión es bien fácil, si quieres jugar durante mucho tiempo con la misma tarjeta a todos los juegos que vayan saliendo te vas a dejar un pastón, y todo te irá como la seda hasta que empieces a ver que vas a saltos por el “mundo”, momento en el cual la pobre se habrá quedado lenta.
Como en todo, dos cosas a tener en cuenta, capacidad y velocidad. Hemos de tener en cuenta que la tarjeta es casi un ordenador aparte, con su microprocesador y su memoria RAM. No asustarse, no hay que configurarle nada, las tarjetas las venden ya enteras, con lo que sólo tenemos que elegir una capacidad y una velocidad. Si se quiere profundizar más, puede uno sumergirse en el fantástico mundo de las características técnicas de cada tarjeta aplicando lo dicho para el microprocesador entre ellas y ver cual tiene mejor pinta en cuanto a velocidad.
En cuanto a la memoria propia de la tarjeta: de ella depende el tamaño del mundo virtual que sea capaz de mover así como el detalle del mismo.
Y a los compradores de portátiles: ojo con las memorias compartidas y dedicadas. La memoria de la tarjeta es más rápida que la del ordenador(2008). La mayoría de los modelos tienen una parte propia y posibilidad de usar memoria del propio ordenador. Si vas a jugar, elige la tarjeta como si sólo fuera a tener la propia, dado que la compartida no tendrá el rendimiento apropiado. Verás rápidamente cómo el precio se dispara. Obviamente, la compartida, es memoria a restar del ordenador: o la usa la tarjeta o la usa el ordenador, y para cambiarla suele ser necesario reiniciar la máquina y cambiar algunos valores de la BIOS.
Existen varios fabricantes: NVIDIA y ATI destacan por su rendimiento, aunque si no necesitamos una tarjeta gráfica potente (porque vamos a utilizar nuestro portatil como una estación de trabajo), Intel también tiene buenas tarjetas.
LA PLACA BASE.
Este apartado no te sirve mucho si vas a comprar un portatil, dado que los fabricantes de estos, te venden directamente el conjunto placa-microprocesador.
Es la placa en la que van montados los componentes anteriores, y a través de la que se comunican. Antiguamente eran el cuello de botella en lo que a velocidad se refería. Aun con todo todavía ha de tenerse un poco en cuenta su velocidad dado que todo dato va a pasar por ella.
En cuanto a ampliabilidad, es el componente que más ha de tenerse en cuenta, y suele ser necesario contar con conocimientos algo más avanzados que los de este artículo para ahorrar al máximo.
Tiene que ser capaz de soportar los componentes que vamos a adquirir y los que hayamos pensado ampliar en el futuro, porque si no, es muy probable que, cuando llegue el momento, debamos cambiar, como mínimo, la placa, el microprocesador y la memoria, con lo que estamos ante otro ordenador.
Volviendos a hablar de la RAM y sus 4 Gb. Es probable que nos compremos una placa que puede llevar hasta 4 Gb y sólo disponga en la práctica de 3.5, y es posible encontrar placas que soporten hasta 3.5 pero sólo digan que llegan a 2 por motivos de MANUAL de INSTRUCCIONES. Lo que sucede es que el medio giga que falta entre los 3.5 y los 4, lo usan los componentes para direccionarse, es decir, encontrarse entre si. Conviene informarse acerca de este tema para la placa considerada, aunque la única fuente sea internet y los foros de usuarios. Obviamente, lo que intentamos es no comprar medio giga de más, aunque, a veces, dado que la RAM viene en tarjetas de cierta cantidad, no sea posible combinarlas para obtener 3.5 y tengamos que elegir entre 3 ó 4 Gb y perder medio por el camino.
UN POCO DE FUNCIONAMIENTO
En la placa base se encuentra la BIOS (Basis Input/Output System). Es un conjunto de instrucciones, que se leen cada vez que arranca el ordenador y que miran los componentes instalados, crean una tabla, y pasan el control al sistema operativo.
Algunos valores pueden modificarse en el arranque, pulsando F2, Del, Supr. o cualquier otra tecla o combinación de las mismas dependiendo de la placa en cuestión.
El SISTEMA OPERATIVO. Es un conjunto de instrucciones (bastante grande), instalado en el disco duro (folios en el fichero), encargado de crear el entorno que vemos por el monitor, hacer que las cosas se muevan con ratón, y comunicar al resto de programas con los componentes de que disponemos (esa tablita de la BIOS), memoria, ratón, monitor, discos, sonido, teclado…. de forma que cuando pulsamos una tecla, el sistema lo detecte, se lo diga al programa (el procesador de textos Microsoft Word, por ejemplo), y el programa (Word) le diga al sistema que haga lo apropiado con la memoria y la pantalla (en Word, por lo general, poner una letra). Siguiendo con el ejemplo de Word, cuando hacemos click con el raton sobre el icono de guardar, el ratón manda el click al sistema, que decide donde está y qué hacer, para terminar diciendole al disco duro que almacene unos datos que le va a pasar el programa desde la memoria RAM. El sistema operativo más extendido es Windows. Existen sistemas operativos gratuitos que no tienen nada que envidiar a Windows (y en muchas ocasiones funcionan mejor) como cualquier distribución de Linux.
ACABANDO
Llegados a este punto, sólo nos falta ir de tienda en tienda preguntando presupuestos (no descartar internet como fuente de presupuestos), viendo qué nos venden, y saber en cada momento qué le estamos quitando a nuestro ordenador para que se ajuste al presupuesto.
Odio hacer publicidad, y más aun cuando no me pagan y tengo constancia de que el cliente profano suele tener problemas en dicha cadena de tiendas, pero el Configurador a la Carta de pcbox.es es una herramienta bastante buena para hacerse una idea del mercado de componentes y el precio final. Una tienda online: www.pccomponentes.com
Y por último, si echas en falta alguna explicación en el artículo, me dejas un comentario y estaré encantado de ayudarte (jeje, porque no vais a ser muchos).